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Ejemplos de fobias extrañas

curiosidades de las fobias extrañasAlgunas de las fobias extrañas más particulares que puedas conocer

Hoy, en la vida cotidiana, vamos a comentar algunas curiosidades de las fobias extrañas. Más o menos sabréis por dónde van los tiros y es que, en cuestión de fobias, cada día aparecen nuevas y cada vez (ya no sabemos que crear) más raras. ¿Quieres conocerlas?

Lejos de la típica claustrofobia o agorafobia, unas de las fobias más conocidas en cuanto a su definición, se nos presentan unas cuantas más que nos hacen poner los pelos de punta, cada una de ellas más rara que la anterior. Por ejemplo, ¿recordáis la nomofobia o miedo a salir de casa sin el móvil? No es más que una enfermedad generada por la gran dependencia que actualmente tenemos con el móvil, y que como ya sabéis, no queda nadie muy lejos de este problema. Si miráis el artículo, sale el porcentaje de población de personas con algún grado de más o de menos de nomofobia, así que posiblemente algún lector habitual de la vida cotidiana tenga el problema.

Volviendo al tema de fobias raras o singulares, os vamos a hacer una lista de algunas de ellas, y os prometemos que no nos estamos inventando nada. Estas fobias existen y les ocurre/puede ocurrir a bastante gente.

¿Cuál es el origen de una fobia?

Muchas de las fobias  extrañas lo son en sí porque se originan por problemas comunes que trastocan nuestro subconsciente y perduran a lo largo de los años, haciéndose cada vez más fuertes. Por ejemplo, en el caso de la agorafobia (miedo a los espacios abiertos), el problema se origina por trastornos sociales en el que el enfermo tiene miedo de quedar en ridículo en un espacio abierto, donde la gente transita. Puede ser que alguna vez una persona con una futura agorafobia tuvo una situación incómoda en un espacio abierto, que le llegó directamente a odiar volver a repetir esa experiencia, creando un trauma persistente. Por ejemplo la fobia de orinar en público. ¿Os acordáis de este artículo?

Cronofobia: miedo al paso del tiempo

Este ejemplo de nuestro artículo de fobias extrañas está muy relacionado con la claustrofobia. Es, como aparece en el título, miedo al paso del tiempo. Los síntomas van desde pánico o miedo, aumento de la frecuencia cardiaca, dificultad para respirar, escalofríos etc. También se suele conocer por neurosis de las prisiones, ya que un número elevado de personas que sufren esta fobia se encuentran en la cárcel, con penas de muchos años.

Basofobia: miedo a caerse estando de pie

basofobia fobias extrañas

Es una fobia muy singular, tenemos que reconocerlo. Esta fobia se origina cuando el enfermo ha sufrido alguna aparatosa caída al suelo donde se ha fracturado algún hueso. Por esta “tontería” se origina un trauma en el que se quiere evitar a toda costa (hasta el punto de ser enfermizo) tropezar o resbalarse con cualquier cosa.

Esta fobia se convierte en un problema grave cuando el individuo/a evita salir a la calle, hacer deporte, andar, etc. Otro paso hacia la agorafobia.

Ecofobia: miedo al hogar

Podréis imaginar, nada más leer el título, cuál puede ser el origen de esta fobia, ¿no?.  Cóno no, este trastorno tiene su origen en el pasado, donde el niño o la niña ha sufrido (de forma literal o sentida) el abandono por parte de sus padres. No quiere decir literalmente abandonado para siempre, si no que el niño ha podido pasar muchas horas de su infancia alejado del núcleo familiar porque sus padres estaban trabajando. Por ello se origina una fobia a permanecer sólo en casa, y de la que hay tratar seriamente con un especialista, ya que le limita de forma total su independencia como adulto.

Emetofobia: fobia a vomitar

Curiosidades de las fobias extrañas. Emetofobia

Las personas que sufren estas fobias extrañas cambian radicalmente su forma de vida evitando a toda costa situaciones que podrían provocar un futuro vómito. Por ejemplo comer en restaurantes (miedo a la comida pasada), beber alcohol, ver constantemente y de forma enfermiza la fecha de caducidad de los productos etc.  ¿Fobia extraña? La tiene el 6% de la población. ¿Os imagináis si una persona con emetofobia toma ipecac o la bebida para provocar el vómito?

Sofofobia: miedo a aprender

Se puede llevar la palma de entre todas las fobias extrañas, pero es que os tenemos preparado un colofón final de trastornos rarísimos y curiosos y sería precipitado decir que esta es la más extraña. Es simplemente un miedo que se genera por aprender algo (no sabemos su origen) y en el que se evita a cualquier costa situaciones  en la que eres susceptible de aprender cosas. Situación extraña porque constantemente nuestro cerebro está aprendiendo cosas, aunque sea de forma indirecta.

Esta fobia, y aunque lo decimos en tono de burla, la sufren muchísimos estudiantes en la época de exámenes. 😉 ¿Recordáis la procrastinación, o lo que es lo mismo, hacer el vago?

El colofón final, listado de fobias aún más extrañas

  1. Socerafobia: miedo a los suegros
  2. Onirogmofobia: miedo a los sueños húmedos
  3. Hagiofobia: miedo a los santos
  4. Escriptofobia: miedo a escribir en público
  5. Espermatofobia: miedo al semen
  6. Dutchfobia: miedo a los alemanes (algunos españoles comenzamos a tenerla :))
  7. Cacofobia: miedo a la gente fea
  8. Araquibutirofobia: miedo a las cáscaras de los cacahuetes
  9. Dextrofobia: miedo a los objetos que se sitúan a la derecha de uno mismo
  10. Chamainofobia: miedo a Halloween
  11. Consecotaleofobia: miedo a los palillos chinos
  12. Efebifobia: miedo a los adolescentes (más de un padre la tiene)
  13. Estasifobia: miedo a estar de pie
  14. Genufobia: miedo a las rodillas
  15. Motefobia: miedo a las mariposas
  16. Tetrafobia: miedo al número 4
  17. Vestifobia: miedo a la ropa
  18. Bromidrosifobia: miedo al mal olor corporal
  19. Fagofobia: miedo a comer y a tragar
  20. Enofobia: temor o asco al vino

 fagofobia o miedo a tragar

Como hemos comentado antes, son fobias muy singulares, pero reales. La mayoría de ellas se han originado porque vieron algo relacionado con el trastorno que les marcó. Por  ejemplo la Genufobia, que parece una gilipollez (seamos sinceros) la sufre Sarah Lister, porque cuando tenía 11 años vio a su padre dislocarse la rodilla.

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