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El sonido de las tripas y el hambre

sonido de las tripas¿Por qué suenan las tripas cuando tenemos hambre?

Todos los días previo a la comida y con mucha hambre suena el mismo recital. Un sonido incesante como si se desatara una guerra naval en el estómago. La solución es sencilla, ¡comer! Sin embargo, ¿alguna vez os habéis preguntado por qué suenan? ¿Es la forma que tiene nuestro estómago de comunicarse con nosotros?Hoy, os ofrecemos la respuesta.

Hoy no iréis a la cama hoy sin conocer el curioso nombre del sonido de las tripas: borborigmo. Existen 2 situaciones en las que se genera,  antes y después de comer. Es un mecanismo de limpieza de que se origina en la parte superior del intestino delgado , mediante la contracción de los músculos del aparato digestivo. Una vez ingerimos (incluida la comida basura), mediante esos movimientos musculares y también el de los jugos intestinales se consigue una mayor velocidad en la digestión, y fruto de esos movimientos aparece el sonido burbujeante del borborigmo. Pero aquí viene la gran pregunta:

¿Si las tripas suenan debido al proceso de digestión después de comer, por qué también lo hacen antes  si no hay comida?

El sonido de las tripas se produce a lo largo de todo el día. Hay una frecuencia de borborigmo de 1 vez cada hora (duración entre 10 y 20 minutos) hasta que volvemos a comer. Pero podemos decir incluso que el sonido de las tripas es más fuerte y más frecuente antes de comer que después. La explicación se debe a que cuando tenemos hambre, nuestro cerebro y en concreto el sistema nervioso parasimpático se prepara para recibir alimento y quiere que esté todo en orden. La forma con la que consigue esto es aumentar los flujos intestinales y el movimiento muscular del sistema digestivo. Que sea más sonoro se debe a que al estar vacío el sonido se amplifica con mayor intensidad que cuando tenemos el estómago lleno.

sonido de las tripas

Poco a poco vamos conociendo las curiosidades del ser humano, y como ya comentamos en entradas pasadas, el solo hecho de pensar en comida, verla u olerla provoca que el cerebro mande la señal al estómago y se prepare para recibir comida, con el consiguiente inicio del estruendo estomacal.

El sonido de las tripas y el hambre
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