La avispa marina. El animal más venenoso del mundo

La avispa marina. El animal más venenoso del mundo

Pues sí, ni las famosas carabelas portuguesas ni la mamba negra ni nada por el estilo, el animal más venenoso del mundo es la avispa marina, y no… no hace honor a su nombre ya que no es una avispa sino una medusa.

La avispa marina o avispa de mar también es conocida como medusa de caja o Chironex fleckeri, seguramente no os suene mucho ya que por suerte su hábitat natural no es cercano a nosotros, sino que lo es más de las costas de Australia y algunas zonas del pacífico (si, donde se encuentra la enorme isla de basura) e Índico.

Su forma cuadrada es la responsable de que también la llamen medusa de caja y posee una tonalidad azulada o verdacea que hace muy difícil su identificación en el mar cuando nos estamos bañando ya que pasa desapercibida en el azul del mar (¿por qué el mar es azul?).

La avispa marina puede llegar a alcanzar unos impresionantes 3 metros de largo y entre 25 y 28 centímetros de ancho, su peso puede llegar a ser de unos 2 kg. La potente toxina se encuentra en los tentáculos, de los cuales puede tener hasta 60 y cada uno de ellos con millones de cnidocitos que inyectan el poderoso veneno, y os puedo asegurar que sobre este veneno no hay ningún mito tipo “si no respiras no te pica, como en las ortigas”.

Estos animales han desarrollado sistemas de defensa y de ataque a lo largo de la historia, el uso de esta toxina tan potente le permite a la avispa marina poder capturar a sus presas sin que éstas les produzcan grandes destrozos en su delicado cuerpo.

avispa marinaLa toxina

El mecanismo por el cual se inocula la toxina no está muy claro, algunos autores dicen que la presencia de una sustancia de la membrana externa de la presa es la que provoca la liberación de la toxina y otros que los cnidocitos son los que inoculan la toxina en el interior de la piel, el caso es que sea cual sea el mecanismo, el resultado y el inmenso dolor es el mismo.

Tras el contacto, en la zona afectada aparece una hinchazón roja muy dolorosa, con pequeños calambres y sensación de ardor y quemazón. Otros síntomas que acompañan a estos son las náuseas, vómitos y dificultades a la hora de respirar e incluso moverse.

Si el trayecto de la toxina queda aquí no debería por qué ser letal, pero el problema serio aparece cuando la toxina llega a sangre, diseminándose por el organismo.

Una vez que ha ocurrido esto, la tensión arterial aumenta hasta el doble de lo normal, la frecuencia cardíaca es tres veces superior y todo esto deriva en un ataque cardíaco, que en el peor de los casos (dependiendo del peso del individuo, etc) puede llegar a ocurrir en menos de tres minutos.

Se conoce que algunas personas han muerto en la primera fase de estos síntomas no por los síntomas en sí, sino porque los inmensos dolores y contracciones le han impedido salir del agua, muriendo así ahogados y no por el ataque al corazón.

Los casos de muertes suelen aparecer cuando el contacto ocurre con individuos adultos de avispa marina o medusa de caja, ya que éstos poseen diez veces más de células urticantes que los individuos jóvenes, con un 50% de las células de los tentáculos y un 5% respectivamente.

La dosis letal 50 o DL50 es de solamente 1,4 miligramos para un hombre adulto. Para aquellos que no estén muy puestos en toxicología, la DL50 de algo es la dosis que es mortal para el 50% de los animales de prueba.

¿Cómo actuar frente al contacto con la avispa marina?

Lo primero que debemos hacer es salir del agua tan rápido como podamos, aunque el dolor sea inmenso, y sin intentar quitarnos los tentáculos dentro del agua (fácil de decir pero no de hacer).

Una vez estemos fuera del agua, hay que quitar con cuidado los tentáculos evitando que estos puedan tocar otras partes de nuestro cuerpo.

Una vez hemos quitado los restos de avispa marina, hay que echar vinagre en la zona afectada y solicitar servicios médicos lo antes posible.

El dato curioso

No todos los animales sucumben ante la poderosa toxina, las tortugas marinas son inmunes a ella, de hecho estas medusas suelen estar muy presentes en su dieta.

Aquí podéis ver el caso de una niña que sobrevivió a un encontronazo con la avispa de mar, sólo tenéis que ver las marcas de las piernas para imaginaros el dolor.

Espero que no tengamos la mala suerte de encontrarnos con algunas, al menos sin controlar la situación.

Un saludo, La vida cotidiana.

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