La genética tiene algo que decir del suicidio

El papel de la genética en el suicidio

Hay mucho que descubrir aún con respecto a muchas conductas del ser humano. Los investigadores tratan de descifrar las claves genéticas que expliquen cómo responde el ser humano a determinados estímulos. Sabemos que el cerebro es una verdadera incógnita en pleno siglo XXI, y aún nos quedan muchos años para llegar a comprender todo su potencial.

Los efectos de la depresión aún no están estudiados al 100 %. Sabemos cómo se puede llegar a originar (pérdidas familiares, rupturas sentimentales, temas laborales, etc.) pero no hay un plazo fijo en el que se asegura la recuperación del paciente depresivo, a pesar de tomar fármacos que puedan ayudarle o «animarle». Eso es cosa del cerebro.

Con el suicidio pasa igual. Se creía que era un acto voluntario para quitarse de este mundo, regido por las leyes de la razón del cerebro. Sin embargo, ocurre algo distinto cuando se introduce el tema genético en el tema.

la genética del suicidio

Una persona puede estar genéticamente programada para el suicidio

Una respuesta clara a este tema es que una persona, desde el momento en el que nace, tiene un «porcentaje definido» de suicidio. Todo estará condicionado por cómo de bien le vaya en la vida, pero ante igualdad de condiciones, ciertas personas tienen en mente la idea del suicidio antes que otros.

En España, llevamos varios años donde el suicidio es la primera causa de muerte no natural, por encima de los accidentes de tráfico. Ha habido un hecho insólito, las muertes en carretera llevan una perspectiva de reducción de número (por las campañas de publicidad, la conciencia de la gente, etc.), mientras que de cara al suicidio no ha habido nada, y dados los años que hemos pasado (bueno, estamos) de crisis, la trayectoria de muertes no naturales en este aspecto ha ido en aumento.

¿Qué problema hay? Pues quizá, que no se ve como problema. En otros países de Europa donde el suicidio es la primera causa de muerte no natural ya han puesto medidas al asunto. Hungría, por ejemplo, tras un largo intento de concienciación, ha reducido la tasa de suicidio a la mitad.

Sin embargo, también hay otros actos de suicidio que tienen que ver con la desesperación, y no sólo la genética. Hablamos de lo que un día comentamos aquí, quemarse a lo bonzo. Un sistema de protesta macabro que en muchas ocasiones, acaba en suicidio y no sólo en intento.

¿Qué hay «antes» del suicidio?

En una conducta suicida encontramos entre un 90 y un 95 por ciento de veces un trastorno mental diagnosticado. Lo primero que encontramos en una persona que tiende al suicidio es depresión, consumo de alcohol, drogas, esquizofrenia o trastornos de personalidad, por orden descendente.

Más de la mitad de las personas que se han suicidado, o lo han intentado, llevaban en su carga genética la idea de hacerlo, según se ha señalado en el departamento de psiquiatría de la Universidad de Oviedo.

Sin embargo, no es fácil conseguir cambiar este hábito pues no es un gen que «controla el suicidio» sino un conjunto múltiple de genes, además de la suma de la conducta de la persona y sus antecedentes, comentados anteriormente.  ¿Un ejemplo claro? La sociedad japonesa o el caso de suicidios de France Telecom, tras los cambios en el departamento de recursos humanos, lo que llevó a la empres a crear un plan «anti suicidios».

ayuda en el suicidio

La lista de países con mayor tasa de suicidios

Y sí, aquí tenemos la lista de los países con mayores tasas de suicidio. En algunos países podemos pensar con lógica por qué están en el sitio en el que están. Sin embargo, con otros nos llevaremos una sorpresa.

  1. Groenlandia (117 suicidios por cada 100.000 personas).
  2. Rusia
  3. Lituania
  4. Kazajistán
  5. Eslovenia
  6. Corea del Sur
  7. Guyana
  8. Hungría
  9. Letonia
  10. Ucrania

Y España, que la encontramos en el puesto 58.

Una última curiosidad. Sin en Google pones suicidio, te aparece, lo primero de todo, el teléfono de la esperanza.

Un saludo. La vida cotidiana.

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