Origen del “no ha venido ni el Tato”

“No ha venido ni el Tato”

Hoy vamos a ver una de esas frases que tanto se utilizan pero que nunca nos hemos parado a pensar cuál es su procedencia. Por eso nos hemos preguntado quién es el tato de la famosa frase “no ha venido ni el Tato”.

Como sé que muchos nos seguís desde fuera de España, me gustaría que dijerais en comentarios si la expresión “no ha venido ni el Tato” se utiliza en vuestros países o si directamente la conocíais u os sonaba de algo (aunque realmente no lo creo). En el caso de la expresión “dormirse en los laureles” ya Lucas nos comentó que en Cuba sí se utilizaba de forma cotidiana.

Aquí en España se utiliza la expresión “no ha venido ni el Tato” para hacer referencia a que en aquel sitio donde nos encontramos no ha venido nadie o casi nadie. Por ejemplo si vais a un cumpleaños, una reunión con amigos, un bar, una discoteca o lo que sea y allí apenas hay gente, se suele decir que “no ha venido ni el Tato”. Pero…

¿Quién es el Tato?

no ha venido ni el tato
El torero José Tomás, no es el tato 🙂

Realmente no debemos preguntarnos quién es el Tato sino quién fue, ya que hoy en día no se encuentra entre nosotros. El Tato fue el apodo de Antonio Sánchez, un conocido torero español que nació y murió en Sevilla en 1831 y 1895 respectivamente.

Lo que hizo especial a este hombre fue que no se perdía ninguna corrida ni ningún evento social al que podía asistir, de hecho ni cuando fue alcanzado por un toro y le amputaron una pierna lo consiguieron apartar de los ruedos y los eventos sociales ya que en todos los que podía aparecía.

Aunque como todo tiene su fin, llegó el día en el que el Tato no podía asistir a todos los eventos que asistía anteriormente y se empezó a decir “no ha venido ni el Tato” dando a entender como que ese evento no tenía importancia dado que el Tato asistía a todos.

Realmente sobre esto he leído cosas diferentes, pero es algo muy común en este tipo de historietas por lo que tampoco me preocupa, lo mismo ocurre con la Ley de Murphy. Lo importante es que más o menos todas llegan a la misma conclusión, que como el Tato no se perdía ningún evento, si por lo que sea no asistía eso era un hecho insólito a la vez que raro y que denotaba que ese evento no es que tuviera mucha importancia.

Espero que os haya gustado esta curiosidad y que os acordéis la próxima vez que digáis:

“¡no ha venido ni el Tato!”.

Un saludo, La vida cotidiana.