El misterio del rayo de la muerte de Nikola Tesla

Imagine un rayo de energía que podría derribar aviones a kilómetros de distancia con nada más que electricidad. Imagínese una pared invisible de energía protegiendo a un país de una invasión, actuando como una cerca eléctrica que podría vaporizar a los soldados enemigos en el momento en que pisan el interior. Suena como algo que a la mayoría de los militares les encantaría tener en sus manos, ¿no? Si te interesa esto, entonces hay que hablar del gran genio Nikola Tesla.

El sueño de este tipo de «rayo de la muerte» ha inspirado a los desarrolladores de armas durante décadas. Sin embargo un inventor brillante conocido como Nikola Tesla, afirmó haber creado uno.

Nikola Tesla nació en Serbia en el año 1856, donde recibió una educación en ingeniería antes de vivir en los Estados Unidos. Allí, consiguió un trabajo para Thomas Edison antes de empezar a trabajar por su cuenta como inventor. Y la jugada le salió muy bien.

Los inventos de Nikola Tesla

Muchos de los inventos de Tesla en este período fueron revolucionarios. Se centró principalmente en la mejora de los sistemas de generación de energía eléctrica y transmisión de corrientes eléctricas.

Además, también realizó importantes innovaciones en el campo de la tecnología de radio.

Pero el mayor sueño de Tesla era encontrar una forma de transmitir energía ilimitada directamente a través del aire. A lo largo de su vida, consiguió desarrollar una serie de dispositivos que podían transmitir energía eléctrica de forma inalámbrica, pero la falta de fondos limitó su investigación.

Sin embargo, en 1934, Nikola Tesla afirmó que su investigación había dado como resultado un nuevo descubrimiento increíble: un dispositivo que podía matar a kilómetros de distancia con electricidad.

El rayo de la muerte

Nikola Tesla llamó a su invento la Telefuerza. Ahora casi todos lo conocemos como el rayo de la muerte de Tesla.

Tesla se resistió al término para describirlo porque no transmitía los rayos como un rayo de energía se disiparía en el aire. En cambio, el invento de Tesla centró la energía en un camino estrecho, que según él, la hizo lo suficientemente poderosa como para derribar aviones y matar gente instantáneamente.

Según Tesla, su invento haría posible la creación de una valla de energía nacional que destruiría a cualquier enemigo que pasara a través de ella. Sin embargo, esperaba que las aplicaciones de su invento pudieran ser pacíficas.

Al hacer imposible que los ejércitos atacaran a otro país, Tesla esperaba que pudiera eliminar completamente la guerra. Sin embargo, los sueños de Nikola Tesla estaban limitados por un grave problema: nadie estaba interesado en financiar el proyecto.

Se dirigió a los gobiernos de Estados Unidos y de la Unión Soviética, entre otros, pero ninguno ofreció dinero para ello. Y por supuesto, es difícil construir un rayo de la muerte masivo sin algo de dinero en efectivo, y Tesla estaba más que pelado.

Pero una noche de 1937, en una reunión en la embajada de Yugoslava, Tesla le dijo a la sala que no sólo era posible su invención, sino que ya había construido una. De hecho, lo revelaría al mundo en cuestión de meses.

Sin embargo, si Tesla hubiera construido un rayo mortal, el mundo nunca lo vería. Más tarde ese mismo año, Tesla fue atropellado por un coche mientras cruzaba la calle y nunca se recuperó realmente. En 1943, murió en el Hotel New Yorker donde había estado viviendo.

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